Descubre cómo las artes visuales impactan positivamente nuestra mente y cuerpo, con ejemplos inspiradores de España y el mundo.
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Hoy, en el Día Mundial de la Salud Mental, desde arte de cercanías, queremos explorar una conexión poderosa y a menudo subestimada: la que existe entre el arte y nuestro bienestar psicológico.
Desde la asombrosa reacción del Síndrome de Stendhal, donde la belleza abrumadora de una obra de arte puede provocar vértigo, taquicardia e incluso desmayos, hasta los innovadores programas de prescripción artística que están surgiendo en diversas comunidades, el impacto de las artes visuales en nuestra salud mental es innegable y multifacético.
En un mundo cada vez más acelerado y estresante, el arte ofrece un refugio, un espacio para la calma y la reflexión. Permite la desconexión de las presiones cotidianas y facilita una reconexión con nuestro ser interior, promoviendo la atención plena y reduciendo los niveles de ansiedad y estrés.
Numerosos estudios científicos respaldan estas afirmaciones, demostrando cómo la participación activa o pasiva en actividades artísticas puede mejorar el estado de ánimo, aumentar la autoestima y fortalecer la resiliencia emocional. Te invitamos a explorar las diversas formas en que el arte puede enriquecer tu vida y contribuir a un futuro más saludable y equilibrado para todos.
Cuando el arte nos conmueve: del Síndrome de Stendhal a los últimos deseos
El arte puede afectar la salud. Sin ir más lejos, el Síndrome de Stendhal, un trastorno que deja ver las consecuencias que para un individuo puede acarrear la exposición intensa a obras de arte de extrema belleza. Este síndrome debe su nombre al escritor francés Henri Beyle, más conocido por su seudónimo Stendhal, quien padeció un cúmulo de sensaciones y emociones después de visitar la Basílica de la Santa Cruz en Florencia en 1817: “me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme», relató poco después.
A finales de los años setenta del siglo XX, el trastorno fue definido como Síndrome de Stendhal a partir de la recurrencia de pacientes que experimentaban vértigo, palpitaciones o un elevado ritmo cardíaco cuando visitaban los monumentos y museos florentinos. Aunque algunos lo cuestionan por considerar que se trata de una exageración con fines turísticos promovida desde la ciudad, muchos psicólogos clínicos no dudan en reconocer la veracidad del trastorno.
Otro caso conocido sobre los efectos de la cultura en el organismo es el de los pacientes terminales que reciben la oportunidad de hacer una visita a museos como el Rijksmuseum de Amsterdam, con el fin de poder admirar por última vez algunas de sus obras favoritas. La idea es promovida por voluntarios con formación médica agrupados en la asociación Stichting Ambulance Wens, que opera en los Países Bajos.
Su objetivo es cumplir los deseos de pacientes terminales inmóviles a quienes se les facilita ambulancias especialmente equipadas para este tipo de traslados. Aunque no se pueda identificar un efecto de mejoría en la salud de los pacientes, sí es posible reconocer su función paliativa y el claro componente humanitario que sostiene iniciativas como estas.
Más allá de la emoción: la ciencia confirma los beneficios del arte
Pero esta relación entre arte y salud ha sido estudiada con mayor rigor por investigadores como Enzo Grossi, quien es director científico de la Fondazione Villa Maria. Grossi ha participado en varias evaluaciones del impacto que tienen las experiencias estéticas en la reducción del estrés y el aumento de la sensación de bienestar. Estos estudios se ocupan de medir el cortisol, una hormona cuyos niveles aumentan cuando el individuo es sometido a fuertes cargas de estrés.

En un experimento realizado en 2016, los participantes fueron conducidos hasta muy cerca del interior de la cúpula del Santuario de Vicoforte en Italia. El análisis de las muestras de saliva antes y después del ascenso arrojó una variación importante en los niveles de cortisol, y junto con las entrevistas realizadas a cada individuo, permitió establecer con base científica los beneficios que el arte puede aportar a la disminución de los niveles de angustia de las personas.
¿Pero el arte puede curar las enfermedades? Depende de lo que se entiende por salud. La valoración de los efectos del arte en el organismo son producto también de una definición que hoy en día es mucho más amplia. Así, según la Organización Mundial de la Salud, la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.
Tal apertura del concepto ha dado cabida a prácticas que desde el arte y la cultura se ocupan de los efectos favorables que puede tener el empleo de terapias alternativas. Algunas de estas experiencias llevan ya varios años y cada vez aumenta el interés por parte de las autoridades sanitarias de ámbito local o regional.
El arte como terapia: programas innovadores en España y el mundo
Los siguientes ejemplos son particularmente relevantes por su enfoque comunitario y su diversidad de prácticas, lo que refuerza la idea de que el arte es para todos y puede ser una herramienta poderosa en diferentes contextos de salud mental.
- «Goya en un hospital» (Fundación Cultura en Vena): Esta iniciativa llevó exposiciones de arte a hospitales como el San Juan de Dios en Zaragoza (2022) y el Puerta de Hierro de Majadahonda en Madrid (2021). Demuestra cómo el arte puede integrarse directamente en entornos sanitarios para ofrecer un respiro y una experiencia cultural a pacientes y personal.
- Jornadas «Trasmundos. Públicos, Arte Contemporáneo y Salud Mental» (CA2M, noviembre de 2023): El Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) en Madrid organizó estas jornadas de estudio de la imagen que incluyeron talleres de mandalas y podcast sobre el dolor y la salud mental, así como debates y proyecciones. Este ejemplo muestra la reflexión crítica y la participación activa en torno al arte contemporáneo y la salud mental.
- Proyectos de Arte y Salud de Madrid Salud: El Ayuntamiento de Madrid, a través de Madrid Salud, ha impulsado diversas iniciativas en Centros Municipales de Salud Comunitaria. Algunos ejemplos incluyen:
- «Batas Nómadas»: Un proyecto que integra a artistas en equipos profesionales de salud comunitaria.
- «Caminos por recorrer»: Un proyecto en el Centro de Salud Comunitaria de Usera enfocado en el desarrollo creativo de personas mayores de 65 años, vinculando la actividad física (caminar) con la visita a museos.
- Talleres de arteterapia: Experiencias con técnicas al agua y color para generar bienestar en mujeres, o el «Proyecto ARVICO» para el entrenamiento de habilidades sociales en personas con trastorno mental grave a través del arte.
- Activa-Cultura en Valencia: En 2018, la iniciativa valenciana Activa-Cultural fue reconocida por la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública por sus buenas prácticas. Este proyecto, impulsado por el Centro de Innovación Las Naves, el Hospital General y el Museo d’Historia de València, tenía como objetivo fomentar encuentros sociales y culturales a través de los centros de atención primaria, organizando visitas guiadas a museos para mejorar la salud y calidad de vida de las personas mayores. El reconocimiento se otorgó por el uso de medios innovadores para promover un envejecimiento activo, reducir el aislamiento y facilitar el acceso a la cultura, contribuyendo así al bienestar físico y psicológico de esta población.
- Musée des beaux-arts de Montréal: A finales del año pasado, un grupo de médicos en Canadá comenzó a prescribir visitas gratuitas a museos. Este programa, fruto de un acuerdo entre el Musée des beaux-arts de Montréal y Médecins Francophones du Canada, permite a los médicos participantes recetar cincuenta visitas gratuitas al año para un paciente y su cuidador. Cada prescripción incluye la entrada para un máximo de dos adultos y dos niños menores de diecisiete años. Se considera que esta iniciativa es terapéutica para el paciente y preventiva para sus acompañantes, beneficiando a personas con depresión, diabetes y enfermedades crónicas.
- Museos Nacionales de Liverpool: El Reino Unido cuenta con una destacada trayectoria en el campo de la salud y el bienestar a través de la cultura, con organizaciones como la Culture, Health and Wellbeing Alliance. Esta asociación promueve el compromiso cultural y la participación para transformar la salud y el bienestar mediante la imaginación y la creatividad. Han realizado estudios y experiencias, y han creado un glosario para unificar las disciplinas involucradas. Un ejemplo notable es «Meet at the Museum» de los Museos Nacionales de Liverpool, un evento gratuito que se celebra cuatro veces al mes para que las personas mayores compartan recuerdos, conversen y mejoren su salud cognitiva y memoria, abordando temas como literatura, figuras históricas, naturaleza o cambios en el transporte.
Un futuro creativo y saludable: el arte como pilar del bienestar del siglo XXI
Los estudios científicos como los del profesor Grossi, así como las iniciativas que se han implementado en Madrid, Valencia, Canadá o Reino Unido permiten ver las claras ventajas que seguirá brindando esta relación entre arte y salud. Para médicos como Hélène Boyer, vicepresidente de Médecins Francophones du Canada, es incuestionable que “producimos hormonas cuando visitamos un museo y que estas hormonas son responsables de nuestro bienestar”. De allí puede comprenderse el entusiasmo que arropa a profesionales como Nathalie Bondil, directora del Musée des beaux-arts de Montréal, quien no duda en pronosticar que “en el siglo XXI la cultura será para la salud lo que el ejercicio físico en el siglo XX”.

El arte no solo nos permite expresar nuestras emociones y pensamientos más profundos, sino que también actúa como un espejo, reflejando y ayudándonos a comprender mejor el mundo que nos rodea y a nosotros mismos. Ya sea a través de la contemplación de una pintura, la creación de una escultura o la inmersión en una instalación interactiva, el arte tiene la capacidad de evocar una amplia gama de respuestas emocionales y cognitivas que son cruciales para nuestra salud mental. Fomenta la introspección, estimula la creatividad y puede ofrecer una vía para procesar experiencias traumáticas o difíciles.
Como vemos, la sinergia entre arte y salud mental es un campo en constante crecimiento, lleno de potencial para enriquecer nuestras vidas. Desde arte de cercanías, te invitamos a explorar las manifestaciones artísticas de tu entorno y a descubrir cómo pueden ser un bálsamo para tu bienestar. ¿Conoces alguna otra iniciativa que conecte el arte y la salud mental? ¡Compártela con nosotros!